Restauración de baldosas hidráulicas

Restauración de baldosas hidráulicas

Durante la última obra de reforma e interiorismo en el barrio madrileño de Atocha, tras la retirada del parquet de la vivienda, tuvimos la suerte de encontrar baldosas hidráulicas en casi todas las estancias de la misma.

Las baldosas hidráulicas conformaban el pavimento original de la vivienda, construida en 1929. En cada una de las estancias, los dibujos geométricos de las baldosas hidráulicas eran diferentes, por lo que se encontraron ‘alfombras’ que diferenciaban cada una de las estancias originales de la vivienda.

Debido a la nueva distribución diseñada por nuestro equipo y los clientes, algunas de las diferentes ‘alfombras’ no encajaban con las nuevas estancias, salvo en el salón y en la cocina-comedor, que ayudaban a reforzar los dos diferentes ambientes.

En la zona cocina-comedor, las tonalidades predominantes de las baldosas hidráulicas eran colores mostaza y verde. Sin embargo, en el salón, las mismas eran de color granate y verde.

baldosas hidraulicas antes

Tras este descubrimiento, desde Honra2 se propuso mantener y recuperar, en estas dos zonas, las baldosas hidráulicas. Finalmente, los clientes decidieron realizar dicha restauración, la cual contó con varias etapas:

Restauración de baldosas hidráulicas

Inspección visual de las baldosas

Como punto de partida, necesitábamos conocer el estado en el que se encontraban las baldosas, ya que durante años había existido un parquet instalado directamente sobre ellas mediante pegamento.

Así mismo, se valoró el espesor de los dibujos para conocer si admitiría pulido o si ya había sido pulido y no soportaría una nueva intervención.

A pesar del reducido espesor del dibujo, finalmente, se tomó la decisión de restaurar los mismos, arriesgándose a recuperar esa pequeña parte de la ‘historia’ de la vivienda.

Limpieza superficial de las baldosas.

Antes de comenzar a recuperar el color original de la baldosa, se realizó una primera limpieza para retirar todos los restos de pegamento correspondientes a la instalación del parquet.

Para ello fue necesario un trabajo manual con el producto lo suficientemente agresivo como para retirar todo el pegamento pero respetuoso con la baldosa, para no dañar su naturaleza y colores.

En esta primera fase también se realizó un repaso de lechadas, con el fin de pegar correctamente que cada una de las piezas. Así mismo, se realizaron algunas primeras reparaciones de pequeños desperfectos causados por el paso del tiempo.

Una vez libre de residuos, se prosiguió con varios pulidos necesarios para la recuperación de las baldosas y sus colores originales.

Los pulidos se realizaron con discos de diferentes granulometrías, hasta conseguir el estado deseado.

Repasos de lechada y reparación de pequeños desperfectos.

Tras el pulido de las piezas, se volvió a hacer una revisión de las baldosas en la que se comprobó el estado de la lechada y de las posibles baldosas poco fijadas.

Una vez las baldosas hidráulicas estaban listas y reparadas, se continuó con el último paso para poder disfrutar del pavimento prácticamente como en el primer día.

Protección y acabado final

Por último, se aplicó un tratamiento protector a toda la superficie debido a que los trabajos de pulido, el poro queda abierto y por lo tanto más debilitado y expuesto a manchas.

Esta protección facilitará el mantenimiento de las baldosas hidráulicas y su limpieza en el día a día, aunque siempre es recomendable la limpieza mediante productos neutros para una mayor durabilidad de la baldosa.

Como acabado final se optó por un efecto satinado y no de alto brillo, tipo espejo, para dar a la estancia una mayor homogeneidad en su estilo y decoración.

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